Psicomagia para principiantes

El otro día re-visioné El Topo, una de las mejores películas de Alejandro Jodorowsky, escritor, psicomago, guionista de tebeos, director de cine, párroco en la boda de Marilyn Manson y Dita Von Teese (esto seas quien seas te hace ganar un +3 automático en Mana) y ante todo, chileno cabrón.
Lo peor es que me cae fantabulosamente porque, aunque sus intervenciones puedan (deban) cogerse con pinzas, me parece un hombre auténtico, que se cree (y crea) a si mismo, por cada milímetro de su fachada y espíritu. Bien por Jodo, pero prefiero obviar su rol de chamán TV host y quedarme con su prolífica y acojonante obra artística, aunque realmente forme una simbiosis con sus trabajos inseparable.
El caso de El Topo me tiene especialmente traumatizado. Es uno de mis Westerns favoritos de todos los tiempos y creo que pese a su aspecto espartano (anotad, anotad que es mi palabra de la semana) consigue en ocasiones un aura mágica tan reseñable como cualquiera de los de su crew (Arrabal, otro al cual dedicaré líneas, David Lynch, el Cronenmberg guarro, los momentos de lírica visual de Buñuel…) sin tener ni puta zorra de cine y con unas ínfulas artísticas más naturales de desayunar peyote en Hidalgo del Parral que de un director de oficio (Ron Howard, ESE HOMBRE GRIS).

No voy a entrar en detalles más allá de la recomendación. En El Topo profundiza, más de lo que aparenta, en el legado de nuestras acciones, la experiencia adquirida, la colonización imperalista del cristianismo, pero tranquilos, todo esto con duelos, tiros, enanos, deformes y alguna teta por si acaso, toda una puta orgía para los amantes de la vehemencia.
Lo que ya me desconcierta definitivamente es cómo demonios acaba conociendo un japonés (Suda 51, programador de videojuegos y antiguo enterrador…) un Western psicotrópico de los 70, decide adaptarlo libremente a un video-juego y consigue una marcianada aún mayor que la anterior (un joven compra una Katana Laser por Internet y decide encaminarse por ser el asesino número 1 de Japón, para lo que tendrá que aniquilar a 10 rivales por encima de su cabeza: No More Heroes).

Lo dicho, el mundo 2.0 sólo nos va a traer desgracia y miseria.