Anticristo superstar ‘That’s Entertainment!’
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Se estriñó la perra.
Como siempre, mi intención era realizar tres entradas y acabé con este brainstorming de mierdas, pero como tienen una mínima relación me aventuro.
Vengo aquí a declararle la guerra al cine como formato de ocio masivo, porque no entiendo nada y no me gusta. Un Geedoriano, Gameriano, Rameriano y un buen colega internáutico mío dijo una vez “El cine es un medio poco óptimo para dominar el mundo” y estoy muy de acuerdo. Qué sabio eres, Ale.
Avatar, por fin, se muestra al mundo en un trailer. Para los que no sabéis de que coño hablo (buena señal, no estáis pervertidos por la cultura pop de mierda (hola mama)), aclarar que se trata del nuevo proyecto cinematográfico de James Cameron, director de Terminator, Titanic, Mentiras Arriesgadas, Terminator, Aliens, Terminator 2 y The Terminator, osea un tío bastante pudiente y tras 12 años de descanso (A TOPE) se iba hasta cagar la perra con los efectos especiales de su nueva película.
Pues a menos que en una sala espectroscópica, a una resolución tal que necesite arrancarme los ojos con las zarpas, ponerme unos biónicos y me inyecten algún tipo de droga que me haga sentir sonidos y escuchar olores, ME PARECE TODO FEO DE HUEVOS.
Un 3D chungo que recuerda a peli caspa de Luc Besson. Si no estuviese Cameron detrás ni cristo le estaría haciendo caso, pero lo gracioso es que tras la fría acogida del público (ehm…bueno, de los nerdos) ahora nos venden un guión de puta madre y una profundidad emocional de hombres pez que nos va a destrozar el alma, vamos que va a ser Los puentes de Madison pero con metralletas. Manda huevos, el puto hype que generación de mongolos esta creando…(expectativas mama, expectativas).
Más.

La industria del cine ya me descoloca por completo cuando, por todo Madrid (e imagino que más ciudades grandes de España y Europa) me encuentro marquesinas y carteles gigantes de Anticrist, la nueva película de Lars von Trier, rebautizado en una noche de póquer, puros y bourbon como “un hijo de puta que no sabe parar” (esa noche por cierto, el juego, los oscars y ante todo, la puta industria, me quitó de las manos poder ganar siete mil y pico euros por darle la estatuilla de mejor película a un drama bollywood sobre el programa “¿Quieres ser millonario?”, que azaroso y capullo es el destino…).
Este hombre me gusta más que me disgusta: Dogville y Manderlay son dos películas fabulosas, redondas, la tontería esa de la ciega no me incomoda pero me resulta indiferente y con la comedia que dirigió hace tres años, “El jefe de todo esto”, me he descojonado como hacía tiempo que no conseguía viendo una película. Digo sí a Lars Von Trier (¡hostia Dogma!).
Ahora, la mercadotecnia cinematográfica, no se de qué cojones va. Una película que en Cannes revolvió las tripas a los críticos (curtiditos ya en su cine, que saben a lo que van…) proclamándola como “la película más difícil y desagradable de los últimos años”. Muchos otros la aplaudieron claro, de hecho lo más probable es que me guste, pero no considero que en una película en la que Charlotte Gainsbourg le parte la polla con un ladrillo a William Dafoe y después le hace una paja con el pene ensangrentado en primer plano (!!!), esté concebida para el gran público. Pero si por Dios, el otro día fui a ver Enemigos Públicos a un multi-cine y por el mero reclamo de Jhonny Depp estaba lleno de dominicanas aburridas en la sala…
Eso sí, bendita televisión. Estamos en la década de las series, no tengo dedos para contar las series que sigo, todas ellas buenas o productos de entretenimiento espléndidos. Iba a hablar de Mad Men en esta entrada de una vez (el primero de la tercera temporada, recién emitido en EEUU, os adelanto que es sencillamente perfecto) pero no quiero mezclaro con hijos de puta fuera de control y ratas azules del espacio exterior.
